¿Por qué la Biblia?

Salmos 19:7-8 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

¿Por qué confiamos tan plenamente en la Biblia como Palabra de Dios?

  1. Por su veracidad histórica.
  2. Por su contenido en general que es a veces más allá de la capacidad de sus autores humanos. El Dios de las Sagradas Escrituras está vestido de tales perfecciones y atributos que el mero intelecto humano no podría haberlos inventado.
  3. Por las muchas figuras y profecías que se venían dando durante siglos cumplidas en la primera venida de Cristo al mundo. Hay un solo hilo de revelación desde Génesis a Apocalipsis. A pesar de tardarse como 1,500 años en su composición, cuenta con una perfecta concordancia.
  4. Por el odio y desprecio con que constantemente ha sido atacada. ¿Qué puede temer el incrédulo más que la verdad no adulterada?
  5. Por los juicios terribles llevados a cabo en aquellos que han pretendido destruir o alterarla.
  6. Por su misma antigüedad y continuidad. Ningún otro escrito en la historia humana ha sido preservado como este.
  7. Por su claridad: tanta que un niño puede entender el evangelio y ser salvo. Todo intento humano de agregarle complejidades religiosas va en contra de la simplicidad que hay en Cristo.
    2 Corintios 11:3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
  8. Por la universalidad de su mensaje: traspasa toda frontera y penetra toda cultura, llenando tan precisamente la necesidad del hombre y del mundo; tanto que sin ella, la vida pierde sentido y llega a ser vacía y deseperante.
  9. Por las muchas vidas que han sido radicalmente cambiadas por ella.
    1 Corintios 6:9-11 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Conclusión:

No hay por qué avergonzarse de una convicción firme respecto de la inspiración divina de la Palabra de Dios. Nuestra fe en ella no es ni ciega ni ignorante, sino que es el resultado de un conocimiento pleno de la historia y de la misma naturaleza de la Biblia.

Lucas 21:33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.